Lanzamos esta nueva entrada en el blog con otra pregunta recurrente en ciclistas cuando se dirigen a sus preparadores físicos. La famosa pregunta gira siempre en torno a la conveniencia de hacer estiramientos o no y de cuando es mejor hacerlos. Quizás pocos ciclistas conozcan los beneficios reales, pero en cualquier caso, es habitual ver a algunos en la línea de salida estirando su musculatura en los instantes previos a una competición o marcha y como no, también al finalizar. Estas conductas son lógicas, de hecho, no son de extrañar. Básicamente porque llevamos años siendo bombardeados por información diversa en la que se recomienda siempre realizar estiramientos después de la actividad física y en ocasiones incluso antes de ella.
Se ha escrito mucho, como decimos, sobre los estiramientos. Sobre como y cuando hacerlos y especialmente, sobre todos sus beneficios. Entre estos, se han difundido algunas ideas como que aceleran la recuperación, evitan lesiones o que aumentan el rendimiento, entre otros. Sin embargo, lo cierto es que no existen estudios científicos que corroboren, a día de hoy y de manera sólida, todas estas hipótesis que se barajan ya desde hace años. Se sabe eso sí, que en un deporte de resistencia como es el ciclismo en la mayoría de sus disciplinas, el estiramiento muscular debería ser constante, es decir, sin rebotes o cualquier otra maniobra brusca que solicitase ciertos reflejos neuromusculares. A partir de ahí, no se ha sabido encontrar una relación sólida entre estiramientos y recuperación, aunque sobre el papel el estiramiento puede favorecer el flujo sanguíneo y con ello la acción de limpieza del tejido muscular tras el esfuerzo. Tampoco se ha observado que los deportistas que estiran antes de ejercitarse se lesionen menos que los que no lo hacen. Además, en ciclismo es más difícil lesionarse muscularmente al no haber impacto como ocurre, por ejemplo, en la carrera a pie que está presente en infinidad de deportes. El rendimiento físico tampoco parece guardar relación con los estiramientos realizados antes del ejercicio. Entonces, ¿para qué sirve estirar? ¿es conveniente hacerlo?
A pesar de todo, lo que es irrefutable es que estirar con cierta regularidad aumenta o ayuda a mantener nuestra movilidad articular. Tener mayor rango de movimiento en las articulaciones, lo que coloquialmente se conoce por flexibilidad, es en si un aspecto que comporta varios beneficios al ciclista y que curiosamente, no coinciden con los atribuidos tradicionalmente a los estiramientos. Cuando nuestras articulaciones tienen más grados de movilidad podemos adaptarnos mejor a ciertos requerimientos de la postura sobre la bicicleta. La flexibilidad de nuestra espalda, en la zona cervical y sobretodo la lumbar permite que nos inclinemos más hacia delante, como cuando por ejemplo nos agarramos de la parte baja del manillar o cuando un ciclista monta en una cabra. La flexibilidad de la parte posterior de la pierna, donde se encuentran los isquiotibiales, es también fundamental en la inclinación anterior del cuerpo sobre el manillar.
Esta mejor adaptación del ciclista a la bicicleta, que se produce de manera natural y no forzada, gracias a tener una óptima flexibilidad favorece obviamente el confort sobre la bicicleta, especialmente en pruebas o entrenamientos de larga distancia. Esto puede llevar a su vez y de manera clara a un aumento de rendimiento, pues si el ciclista que se encuentra cómodo sobre la bici está en disposición de manifestar un mayor trabajo físico. También el poder inclinarse más, gracias a una mayor rotación anterior de la cadera, permite pedalear con más potencia sobre los pedales. De hecho, muchas de las posturas inadecuadas que se producen sobre la bicicleta vienen generadas por la falta de flexibilidad del ciclista.
Como veis los estiramientos son una excelente herramienta para mantener nuestras articulaciones en pleno rendimiento y una buena higiene postural. Ser flexible permite movernos y adoptar posiciones que favorecen un mayor rendimento sobre la bici pero no nos comportan más incomodidad o posiciones forzadas. A la pregunta ¿Tengo que estirar? nuestra respuesta es siempre afirmativa. Estira regularmente, de manera suave y sin rebotes. Pero estira, tus articulaciones y tu cuerpo te lo agradecerá.
Foto: Jacky Naegelen/Reuters