The lie of doping La mentira del dopaje

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Finally, and although these are always very controversial topics, everything adheres to an ethical issue. In short, it is not about taking the shortest path to achieve a goal. One recognised performance only in some cases can lead to athletic success, social recognition and achievement of better contracts and salary. As for those who deal in doping substances is clear that the aim is to achieve a quick, lucrative profit. As doping in sport is based on an attitude of deception it is therefore unethical. To deceive himself or herself and others. An attitude that, by the way, society itself is not exempt from. Amongst all of us there will always be someone willing to exceed the speed limit while driving or even drink driving, not declaring all of their income to the tax office, being unfaithful, all with different consequences and always with a more than reprehensible moral approach. Attitudes that surely we’ve all faced at one point in our day-to-day lives. That said, and considering the human condition, it seems almost impossible to end the war on doping in cycling, as with deception in society. But, this can never be an excuse to stop chasing cheaters and those who break the rules, both in society in general and in any sport.
In BikeTraining we are adamantly against doping practices. Firstly, as a matter of ethics and because of our understanding of the sport. Secondly, we think the spirit of excellence, to improve, to progress, leads us to train and we should never exceed certain predetermined limits. This is probably a position where we must assume that we are at a disadvantage compared to those who choose to break the rules and ignore ethical issues. In fact what we must assume this, precisely because we are and stand for anti-doping. We are dedicated professionals who optimize the physical performance of our athletes and we are aware that some may be tempted to resort to doping to enhance performance. If they do so, and do it «right», they will also improve much faster and it is very likely that the presence of the athlete’s trainer begins to lose importance. As professional in sports and physical performance doping is our most unfair competition. We can never, therefore, be indifferent to this.Desgraciadamente, el tema del dopaje no necesita presentación alguna en el ciclismo. Nos guste o no, es probablemente la parte más oscura de este apasionante deporte. Negar su existencia es de ilusos. Ahí están los casos positivos que se suceden cada temporada. Tampoco podemos obviar el circo romano, alimentado en parte por el sensacionalismo de los medios generalistas, creado en torno a casos judiciales abiertos a raíz de lucrativas tramas de trafico de sustancias dopantes.

Al final y aunque son estos siempre temas muy controvertidos, todo se ciñe a una cuestión ética. En definitiva, se trata de tomar o no el camino más corto para conseguir un objetivo. En el caso de los deportistas, de alcanzar un rendimiento físico difícilmente asequible de cualquier otra manera. Un rendimiento que solo en algunos casos les puede llevar al éxito deportivo, el reconocimiento social y la consecución de mejores contratos e ingresos económicos. En lo que respecta a quienes trafican con sustancias dopantes queda claro que el objetivo es conseguir un beneficio económico, probablemente, elevado. Sea como fuere el dopaje en el deporte es poco ético, pues se basa en una actitud de engaño y por tanto, poco ética. De engañarse a si mismo y a los demás. Una actitud de la que, dicho sea de paso, la propia sociedad tampoco está exenta. Entre todos nosotros siempre habrá alguien dispuesto a superar los límites de velocidad o a ir bebido mientras conduce, a no declarar a Hacienda todos sus ingresos, a esconder infidelidades a su pareja o a adoptar cualquier otra actitud, que evidentemente con diferente magnitud en sus consecuencias, parte siempre de un planteamiento moral más que reprobable. Actitudes que a buen seguro alguna vez hemos visto muy de cerca en nuestro día a día y que en la mayoría de casos, también busca conseguir algo por el camino más corto. Dicho esto, y atendiendo a la condición humana, parece un ejercicio casi imposible el acabar con el dopaje en el ciclismo, igual que con el engaño en la sociedad. Si embargo, esto nunca puede ser una excusa para dejar de perseguir a los tramposos y a los que siempre tienden a saltarse las normas, tanto en la sociedad en general como en el deporte en particular.

En BikeTraining estamos rotundamente en contra de las practicas dopantes. En primer lugar por una cuestión de ética y por nuestra manera de entender el deporte. Pensamos que el espíritu de superación, de mejorar, de progresar, el mismo que nos lleva a entrenar, nos nos debe llevar nunca a sobrepasar determinados límites. Probablemente sea esta una postura con la que debemos asumir que partimos en clara desventaja respecto a los que optan por saltarse las normas y dejan de lado las cuestiones éticas. De hecho lo asumimos. Precisamente por esto último es por lo que, también, estamos en contra del dopaje. Cómo profesionales que nos dedicamos a optimizar el rendimiento físico de nuestros clientes, somos conscientes que algunos de ellos pueden caer en la tentación de recurrir al doping para aumentar sus prestaciones. Si lo hace, y lo hace «bien», mejorará mucho y además rápidamente. Con ello es muy probable que para ese deportista la figura del preparador físico comience a perder importancia y acabe prescindiendo de él. Como profesionales del deporte y del rendimiento físico el dopaje es nuestra competencia más desleal. Nunca podremos por tanto, alentarlo ni permanecer indiferentes ante él.