El mes de Noviembre fue el momento que elegimos para poner en marcha el proyecto que, desde hacía tiempo, teníamos en la lista de cosas pendientes de BikeTraining. Nada menos que nuestro primer BikeTraining Camp.
La experiencia no pudo ser mejor, compartimos unos días tan intensos como inolvidables, con algunos de nuestros ciclistas y en uno de los mejores destinos posibles para entrenar y disfrutar del ciclismo, en Tenerife. Te contamos a continuación como fue.

BikeTraining Camp by Kaihopara, cerrando el círculo
En un mundo cada vez más digital y virtual, en donde con un sólo click podemos conectar, conocer y trabajar codo a codo con deportistas de cualquier parte del mundo echamos, de vez en cuando, volver a la esencia de las relaciones personales. Ver y sentir a las personas, en carne y hueso. Más allá de TrainingPeaks o cualquier otra de las plataformas virtuales de gestión entrenamiento que podamos utilizar.
Captar todos los matices que sólo pueden percibirse de manera presencial. No sólo para entender mejor el rendimiento de nuestros deportistas y su forma de interactuar sobre la bicicleta, sino también para de compartir experiencias juntos.

Este fue el objetivo del primer BikeTraining Camp, organizado logísticamente y de manera impecable por Kaihopara, quienes tienen ya una amplia experiencia en la organización de viajes en el segmento del esquí y la aventura.
Para llevarlo a cabo, elegimos uno de los mejores destinos para practicar ciclismo y entrenar en perfectas condiciones durante el invierno, evitando el frío clima de buena parte de Europa en esos meses. Nos referimos a las islas Canarias y en concreto a la isla de Tenerife.

Sol y una óptima temperatura asegurada durante todo el año, carreteras con un asfalto perfecto. y todo tipo de terrenos para poder elegir y programar tanto rutas como entrenamientos específicos. Allí pudimos escoger desde zonas rodadoras dónde llevar un ritmo fácil y constante hasta largas subidas como la de más de 40 km que, por ejemplo, nos llevó a la misma base del Teide, a una altitud de 2.300 m sobre el nivel el mar, en la segunda etapa.

Pero en nuestro BikeTraining Camp tampoco faltaron kilómetros por carreteras sinuosas, abruptas. Entre bosques húmedos y sombríos en donde los porcentajes de los puertos era más que exigentes, superando fácilmente el 15% en algunos de ellos.
En definitiva, reunimos los ingredientes perfectos para tener una increíble experiencia de convivencia y por otro lado y no menos importante, la excelente oportunidad de acumular kilómetros y desnivel donde manifestar nuestro nivel de forma o mejorarla.

Día 0, llegamos a las islas afortunadas
Tras meses de preparación, llegó el día de volar a Tenerife. Ocho ciclistas de la comunidad BikeTraining viajaron junto a nuestro staff desde diversas procedencias, aunque la mayor parte lo hacíamos desde Barcelona.
Nuestro punto de destino fue el aeropuerto de Tenerife Norte, en la ciudad de la Laguna. Allí nos esperaba Miguel de Kaihopara quién nos condujo hacia la localidad de Adeje, al Sur de la isla. Durante los siguientes 4 días y en esa localidad tendríamos instalado nuestro cuartel general. Un moderno hotel con todo tipo de comodidades. Certificado como establecimiento Bikefriendly y algo que no pasó desapercibido pro ninguno de nosotros, una piscina sensacional en la azotea con espectaculares vistas al mar que, desde luego, nos propusimos utilizar en algún momento de nuestra estancia.

El viaje en avión a Canarias es relativamente corto, unas 3 horas. Bastante menos, probablemente, que el desplazamiento que deberíamos hacer en coche a algún destino ciclista de interés dentro de la península. A pesar de ello, llegamos cansados.
El stress propio de los prolegómenos de un viaje de este tipo, para el cual te esfuerzas en los días previos en dejar todo bien atado tanto en casa como en el trabajo, pasa factura. De todos modos, excitados y nerviosos ante lo que nos esperaba en las siguientes jornadas, el mismo día de nuestra llegada pudimos dejar nuestras bicicletas.

Algunos trajeron consigo la suya propia y otros, la mayoría, decidimos contratar un servicio de alquiler de bicis de gama alta. Gracias a éste, pudimos rodar con unas bicis realmente a la altura, con cuadro de carbono y una de las transmisiones electrónicas más avanzadas del mercado, la del Shimano Ultegra R8100.

Después de ajustarlas, dejamos las bicis listas para en el set para ciclistas que el hotel tenía en la parte trasera y fuimos directos a la cena. Allí no tardaron en fluir las primeras bromas entre los ciclistas, después un rápido briefing explicativo de lo que sería la primera etapa y directos a descansar, que la primera jornada prometía.
Día 1, Masca nos da la (dura) bienvenida
Pedro Rodríguez, ciclista entrenado por BikeTraining y Campeón de Canarias de Mountain Bike en las modalidades en XC y XCM, hizo de anfitrión y guía de lujo durante nuestra estancia en Canarias. De hecho, fue él mismo quien nos preparó lo que podríamos denominar como una maravillosa emboscada para la primera etapa.

Todos sabíamos que el recorrido iba a ser exigente. Sobre el papel eran 114 km y más de 2.500 de desnivel positivo en la zona Oeste de Tenerife, partiendo de la localidad de Santiago de del Teide y acabando en la localidad costera de Puerto de Santiago.

Tras el desayuno subimos a las dos furgonetas que nos daban apoyo logístico y que nos hacían de transfer cada día entre el hotel y el punto de partida de la ruta, además de la asistencia mecánica en ruta. Antes de pedalear hicimos acopio de parte del pack de nutrición SIS que dimos a cada participante para el evento, además de unas deliciosas barritas energéticas que elaboró el propio Pedro en su casa y que causaron furor entre el grupo.


Tras recorrer los primeros 20 kilómetros de esta primera etapa nos quedamos boquiabiertos cuando avistamos por primera vez el azul intenso del Océano Atlántico. Fue desde el mismo borde de la carretera, en una avista aérea, en la zona de Garachico. No pudimos evitar sacar el móvil parados a un costado de la carretera y hacernos nuestras primeras fotos en Canarias. El espectáculo de la naturaleza salvaje de las islas no había hecho más que darnos la bienvenida, pero nos tenía mucho más reservado.

Tras un serpenteante descenso nos dirigimos al Faro de Teno mediante una carretera en donde el tráfico está cerrado y por la que se puede rodar con total seguridad. Apostados siempre al lado del mar y bordeando descomunales acantilados las vistas no dejaban de sorprendernos a cada metro que avanzábamos.

Después de las fotos de rigor en el Faro de Teno vino la parte más exigente de la etapa, ascendiendo por el Palmar, una subida tendida y Teno Alto. Este último, un puerto que se adentraba ya en una zona de bosque más denso y cuyas rampas promediaban un 10% con algunas que llegaban nada menos que al 20%. La primera prueba de fuego después de semanas preparando y entrenando para BikeTraining Camp, que desde luego, no iba a ser fácil.

Tras un pequeño descanso nos dirigimos al que iba a ser la último ascenso de la jornada, Masca. Se trata de un puerto de poco más de 4 km a un exigente desnivel promedio del 11%. Allí reparamos en la dureza de las subidas de esta zona de la isla. El asfalto es perfecto, la subida discurre por un valle de vegetación baja y roca y en todo momento puedes ver lo que queda por ascender gracias a la hilera de pilonas amarillas de piedra que salvaguardan toda la carretera.

Era el primer día, teníamos las fuerzas intactas y todos nos exigimos en Masca. Los potenciómetros nos mostraron, en muchos de nosotros, nuestros mejores valores de potencia de todo el viaje, con más de algún «PR’s» de potencia. Sin embargo y cómo era de esperar, quedamos algo lejos del KOM de STRAVA en esa subida, que a fecha de escribir este artículo ostenta un tal Remco Evenepoel, conseguido en algunos de sus habituales entrenamientos en Tenerife.

Día 2, el Teide nos hizo tocar el cielo
Tras la etapa finalizada el día anterior en el duro puerto de Masca, éramos conscientes que en la segunda etapa de este BikeTraining Camp debíamos guardar algo de energía sino queríamos sufrir más de la cuenta. Tras un copioso desayuno en el hotel, fuimos conducidos al Norte de la isla, en concreto a la localidad de La Esperanza, donde íbamos a comenzar nuestra segunda jornada. En ella íbamos a ascender hasta la base del Teide, rodar más de 30 km por encima de los 2.000 metros de altitud para acabar en el extremo Oeste de Tenerife, prácticamente al nivel del mar.

Los primeros kilómetros sembraron las dudas entre el grupo. En la Esperanza nos recibió una fina llovizna y una espesa niebla que nos acompañó durante los primeros kilómetros, Comenzamos ascendiendo, por una carretera de asfalto inmaculado que discurría entre bosques de auténtico ensueño. A pesar de la ligera lluvia, el escenario por el que pedaleábamos era simplemente espectacular, flanqueados por pinos que se alzaban hasta los 40 metros desde el suelo y un ambiente tenebroso y húmedo que se asemejaba más al Norte Atlántico de la península Ibérica que no a las islas Canarias.


Poco a poco y a medida que ganábamos altura, la niebla iba desapareciendo para dar paso a un cielo azul eléctrico y a un sol radiante. Los árboles también dejaban de acompañarnos, para entrar, progresivamente en un paisaje prácticamente lunar. Mientras tanto y a nuestra derecha, iba emergiendo a lo lejos la majestuosa silueta del Teide con sus imponentes 3.715 m sobre el nivel del mar. Una figura a la que que nos íbamos aproximando a medida que ganábamos altura.


Hasta llegar a la base del Teide estuvimos ascendiendo durante prácticamente 40 y más de dos horas. Una subida que, sin duda, fue uno de los momentos cumbre del BikeTraining Camp y es que asistimos a uno de esos increíbles contrastes de paisaje que sólo la naturaleza puede regalar. Una vez alcanzada la meseta en la que se basa el Teide rodamos por encima de los 2.200 metros de altitud durante más de 30 kilómetros, por un paraje lunar formado por rocas, cañadas y cráteres volcánicos. Un auténtico espectáculo.

Tras un tentempié observando la montaña más alta de España iniciamos de nuevo la marcha rodando en pelotón para afrontar otro de los momentos casi indescriptibles de nuestro viaje. Se trató del largo descenso por el Mirador del Chio en una carretera ancha y con buen piso. Una bajada vertiginosa, la bici se mantenía casi todo el tiempo por encima de los 60 km/h y desde la cual, levantando la vista, se podía ver el intenso azul del océano en contraste con el verde de los pinos y marrón oscuro, rojizo en ocasiones, de la tierra volcánica. Un verdadero espectáculo.


La segunda jornada del BikeTraining Camp concluyó en una rápida aproximación al hotel, donde dimos rienda suelta al carácter competitivo que llevamos dentro los ciclistas. Rodando en grupo a toda velocidad, dando relevos y no perdonando a quien no pudiera seguir el ritmo del pelotón. Así acabamos el día, con una sonrisa de oreja a oreja por esa adictiva sensación de vacío que produce exprimirse sobre la bicicleta.
Suerte que cada día, al llegar de las etapas contábamos con servicio de masaje. Algo que nos dejaba nuevos ayudándonos a recuperar muscularmente para la siguiente jornada. Era, sin duda, uno de los mejores momentos del BikeTraining Camp.

Día 3, Anaga, todo un descubrimiento
El tercer día del BikeTraining Camp by Kaihopara nos deparaba una grata sorpresa. Una zona, la del parque rural de Anaga que nos trasladó a unos paisajes más propios de la Cordillera de los Andes Peruanos que de una isla situada a pocos kilómetros de África.

Su frondosa vegetación, los escarpados valles y las caprichosas formas de sus montañas son quizás de las zonas más desconocidas por los turistas que acuden a Tenerife, fundamentalmente, atraídos por el sol y la playa. Pero Anaga es también un lugar relativamente desconocido para los ciclistas, quienes asocian esta isla a sus famosas ascensiones al Teide, como lugar de peregrinación de profesionales y amateurs.

Para nosotros supuso el descubrimiento de un pequeño paraíso para pedalear. Eso sí, es una zona que requiere emplearse a fondo. No da lugar a la dosificación. Con cotas de montaña no demasiado elevadas, pero con valles muy escarpados y duras pendientes. La disposición de las carreteras en esta zona, además, permite circular por una vía principal desde la cual ir haciendo aproximaciones de ida y vuelta a los diferentes puertos, pueblos y lugares de interés de este enigmático distrito tinerfeño.

Uno de los momentos más intensos fue, ya en el atardecer, descender a la localidad costera de Roque de las Bodegas para luego deshacer el camino de vuelta ascendiendo lo que se conoce por el puerto de Taganaga. Una ascensión al estilo de las que hay en la zona, con más de 5 km a casi el 10% de pendiente promedio que nos hizo exprimirnos al límite, en esa mezcla entre disfrute y sufrimiento que sólo entendemos los ciclistas.

El colofón de esta jornada del BikeTraining Camp vino unos minutos después cuando, tras un rápido descenso hacia la zona de Santa Cruz de Tenerife y en concreto a la playa de San Andrés. Con el sol todavía resistiéndose a desaparecer por el horizonte, cargamos las bicicletas en las furgonetas para ponernos el bañador y tomarnos una merecida recompensa con un baño en la playa, una agradable tertulia y una buena pizza


Día 4, de vuelta a las alturas
Para la última etapa de nuestra estancia en Tenerife Pedro tenía reservado un as bajo la manga. El plan era volver a subir a la base del Teide, pero desde otra vertiente a la que realizamos en la segunda etapa. Pedalear de nuevo en las alturas y repetir el sensacional descenso por el Mirador del Chio que tanto nos maravilló dos jornadas antes.

Tras el rutinario traslado en furgoneta, comenzamos a subir por la carretera de Vilaflor desde Granadilla. La carretera en sus primeros kilómetros tiene una pendiente muy llevadera, comparada con las que habíamos subido en días anteriores. El ritmo del grupo, además, fue muy llevadero, se notaba que era el cuarto día del BikeTraining Camp y que las fuerzas comenzaban a estar un poco justas.

A partir de Vilaflor la pendiente de la carretera se vuelve más inclinada, de un 7 a un 10% constante, además de adentrarnos ya en bosques con árboles gigantescos. A medida que ganamos altitud, comenzamos a pedalear a 500 m sobre el nivel del mar, Vilafrlor se encuentra a 1.300 m y debíamos llegar de nuevo a 2.200 m, el cielo se tornaba más azul y el aire más seco. Volvimos a disfrutar, a pesar del esfuerzo y la fatiga, de la vista del mar, desde los 2.000 m de altitud.
Después una pausa y de reponer fuerzas iniciamos de nuevo el descenso que ya conocíamos de la segunda etapa, por el mirador del Chío, en un día en donde se avistaba fascinante un mar de nubes. Nada más llegar al nivel del mar, el grupo puso un ritmo exigente en el llano camino del hotel, donde nos esperaba, como no, un baño en la piscina de la azotea con el que todos soñábamos desde el primer día que llegamos a Tenerife.
Tras descansar, comer y charlar tranquilamente en la azotea del hotel dimos por concluido nuestro primer BikeTraining Camp by Kaihopara
Volveremos
Nuestra primera experiencia aquí ha sido tan buena que ya tenemos claro que la vamos a repetir. No sólo por poder pedalear más de 400 km en 4 días, a más de 2.000 de altitud, por ver y disfrutar de algunos de los mejores parajes de Europa, sino también por la experiencia que supone convivir y compartir con la comunidad de BikeTraining (que no es poco).

No vamos a acabar este artículo sin antes agradecer a quienes lo hicieron posible y lo hicieron mejor. A Pedro, por su entrega total y sus increíbles barritas ecológicas y artesanas que nos dieron energía extra. A Miguel Sanchís de Kaihopara, por su organización y paciencia infinita detrás del grupo, recorriendo toda la isla en segunda velocidad a ritmo ciclista en las subidas. A nuestro fotógrafo, Álvaro Alonso, que nos hizo mejores (sólo en apariencia) capturando como nadie los momentos más intensos del viaje.
Y cómo no, a todos los que han confiado, a la primera. A los que no han dudado ni un minuto en viajar con nosotros para disfrutar de una experiencia, el BikeTraining Camp by Kaihopara, de las que vendrás más, no nos pierdas de vista.
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